¡Histórico! Ramón Ferrer se convertirá en primer árbitro dominicano en Grandes Ligas

Ramón Ferrer se convertirá este viernes en el primer árbitro criollo en la historia GL

El árbitro Ramón de Jesús Ferrer debutará este viernes en las Grandes Ligas en el partido entre Cleveland y Detroit y se convertirá, dicho sea de paso, en el primer umpire criollo en la historia del béisbol de las Grandes Ligas.

Ferrer, de 32 años y nativo de El Cacique, Monte Plata, será el titular de la primera base para el partido entre los Indios de Cleveland y los Tigres de Detroit en el Comerica Park, de Detroit, a partir de las 7:05 de la noche.

El joven árbitro dominicano tiene experiencia a nivel de las Ligas Menores, específicamente en los niveles de clase A avanzada y doble A.

Ferrer inició su prometedora carrera en el béisbol en el año 2004, a la edad de 20 años, cuando, en ese entonces, abandonó sus estudios de informática en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) por inglés de inmersión y comenzó a laborar en la Dominican Summer League (Liga de Verano).

Llegó a los Estados Unidos en el 2009, y desde entonces su ascenso ha sido meteórico, con participaciones en Juegos de Estrellas en varias de los circuitos minoritarios que tuvo a bien trabajar.

Ferrer trabajó en 15 partidos durante los entrenamientos de primavera y tenía 3 años como invitado en la pretemporada.

Ser árbitro de Grandes Ligas es uno de los trabajos más difíciles de conseguir por la poca rotación que existe.

Las bolas y strikes son cantadas por 70 umpires trabajando en 17 equipos de 4, con dos rotando a nivel nacional.

La mayoría sube a las mayores luego de estar entre ocho a 12 años trabajando en las mejores por mucho menos de lo que ganan lo de liga grande.

En promedio, solo se abre 1 vacante al año.

Un impire de Grandes Ligas gana alrededor de $120,000 anuales con los más veteranos ganando hasta $350,000.

Generalmente reciben una dieta diaria de $340 dólares para cubrir gastos de dieta, hotel, alquiler de autos, etc.

A diferencia de los jugadores, los árbitros viajan de una ciudad a otra en aviones comerciales y pasan los mismos inconvenientes que los viajeros regulares.


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